Comentario sobre Los Djinns, de Víctor Hugo (publicado en el Suplemento Cultural del diario Perfi)

Según la mitología árabe, los djinns son seres espirituales, ocultos a los sentidos, que comparten el mundo físico con los hombres y bajo determinadas circunstancias pueden llegar a hacerse tangibles transformándose en víboras o escorpiones. Pueden ser demoníacos o angelicales. Victor Hugo incluyó su poema Los Djinns en Las orientales, libro de 1829 que ilustra la influencia de la imaginación oriental sobre el espíritu romántico. Oriente fue para los románticos “el” lugar-otro, un espacio sobre el cual desplegar sueños y fantasías.
Los Djinns tiene apenas cuatro páginas de extensión; cuenta la alucinación de alguien que es sorprendido por la irrupción de estos seres, y su posterior desaparición. El crescendo y decrescendo de la tensión tiene su equivalente en la particular estructura del poema. Son quince estrofas de ocho versos cada una; los versos de la primera estrofa tienen dos sílabas cada uno, los de la segunda, tres, y así suma hasta la octava estrofa, con versos de diez. A partir de la novena, la cantidad de sílabas vuelve a decrecer, a razón de una por estrofa; la última tiene, otra vez, dos sílabas por verso.
Algunos han visto, en la estructura romboidal del poema, una referencia al aspecto visual de la caligrafía islámica, y un antecedente de la escritura caligramática occidental. Otros han señalado ahí un ritmo recitativo de origen coránico Gastón Bachelard escribió que el poema está poblado de ruidos y de voces fantasmales, y que si algo relata son las alucinaciones acústicas de quien escribe.
Esta curiosa edición, políglota (además del original francés y su traducción al español, contiene la versión facsimilar, y las traducciones al alemán, portugués e inglés) incluye una serie de artículos breves que ayudan a mantener activo el carácter hipnótico de ese poema ejemplar.