Crónica sobre El efecto Libertella, (publicada en Clarín, el 4 de diciembre de 2010)

En un bar lleno de amigos y lectores devotos, se presentó el sábado un libro sobre Héctor Libertella. El bar de la presentación es el Varela Varelita, en Scalabrini Ortiz y Paraguay, donde una foto suya recuerda el lugar que Libertella ocupaba ahí casi a diario. El libro presentado es El efecto Libertella, una recopilación que hizo Marcelo Damián de artículos sobre el autor de El paseo internacional del perverso, Ensayos o pruebas sobre una red hermética, La leyenda de Jorge Bonino, Nínive, o Autobiografía de un fantasma, entre otros libros fundamentales de la literatura argentina de los últimos cincuenta años.
Las palabras de presentación las dijo Rafael Cipollini, que después de recordar que a Libertella, de cuyo fallecimiento se acaban de cumplir cuatro años, le gustaba considerarse un tarahumara, “alguien que está fuera del templo”, señaló cinco tópicos de su aventura literaria que han ido sedimentando en las nuevas formas de pensar la escritura. “Porque todos estamos yendo hacia Libertella”, dijo Cipollini.
Los tópicos del “círculo libertelliano”, que emergen en los distintos artículos del libro son, destacó Cipollini: la reescritura constante de los propios textos, “como una suerte de remix de sí mismo”; la idea que tenía Libertella de que lo que escribía era parte de una obra completa, casi como si pensara su obra después de muerto; la concepción mallarmeana de que la vida que vive un escritor debe concluir en un libro; el “hacer ficción con la teoría y teoría con la ficción”; y la situación bifronte de una literatura tironeada al mismo tiempo por las exigencias del mercado y por el espíritu de gueto.
El efecto Libertella (Beatriz Viterbo) incluye testimonios vivenciales de la amistad con el escritor, como en el caso de los textos de César Aira y Ricardo Strafacce, y otros más abocados a reflexionar sobre su obra, como los de Martín Kohan, Alan Pauls, Laura Estrin o Damián Tabarovsky. El texto de cierre, de Ariel Idez, es una crónica de la última entrevista que dio el escritor.
Libertella había nacido en 1945. Apenas cumplidos los veinte, recibió varios premios consagratorios como novelista. Fue uno de los impulsores de la revista Literal (1973-1977), que en pleno auge de una literatura comprometida escribía cosas tales como que “la épica de la coyuntura es una metafísica del oportunismo” o que “la literatura no puede imponer su lectura”. Autor de una docena de libros de difícil clasificación, fue profesor, editor e investigador en Estados Unidos, México y la Argentina. Sus últimos años los dedicó a reescribir sus textos incluso ya publicados, reeditándolos con los cambios, con otro título, en un ejercicio vertiginoso que solo pudo interrumpir la muerte.