Entrevista a Jorge Monteleone por la antología 200 años de poesía argentina (publicada en Clarín el 21 de junio de 2010)

De más de mil páginas y de casi doscientos veintes poetas se compone la monumental antología 200 años de poesía argentina, que acaba de ser lanzada acompañando las celebraciones del bicentenario de la independencia. Desde la Marcha patriótica de Vicente Fidel Lopez, que la Asamblea del año XII declaró Himno Nacional, hasta los textos de los poetas nacidos antes de 1960
-Una de las particularidades de la antología es que ha sido organizada según la idea de constelación. ¿Cómo es?
-Todos los poemas de un poeta forman una pequeña antología de su obra. A la vez, los poemas de un poeta se vinculan con los de otro, formando varias antologías dentro de la antología. Algunas de estas antologías se organizan alrededor de figuras bastante explícitas: la figura del estado, lo autobiográfico, la escritura de las mujeres, el doble, las “zonas” poéticas, el peso de la oralidad, la escritura de lo objetos, la poesía como tema de sí misma. Otras son más secretas.
-¿Qué quiso evitar de las antologías más tradicionales?
-El carácter exteriorista. Parten de una lectura codificada institucionalmente, que registra una mera sucesión cronológica, o de escuelas. Si uno arma una antología de esa forma, lo que hace es un catálogo. Tanto la Antología de la poesía argentina, de Raúl Gustavo Aguirre, de 1979, como la Antología de poetas argentinos, de Juan de la Cruz Puig, de 1910, que son los antecedentes inmediatos, son recopilaciones, no antologías. No hay ningún gesto crítico en ellas. Pero ninguna antología se equivoca. Las antologías simplemente son. Sólo se pueden refutar o complementar con otras. Pero nunca están completas. Si una antología viene a corregir a ésta, por ejemplo, necesitará su vez de otra que la corrija a ella. Es algo que nunca cesa. A la antología hay que resignarse.
-¿Qué zonas de la poesía local no demasiado puestas en relieve destaca la suya?
-Intento poner en un lugar central a Baldomero Fernández Moreno, para que recupere su huella histórica y deje de ser leído como un poeta sencillista, término peyorativo que le quedó pegado. Pongo más en el centro a Raúl González Tuñón; creo que no se lo leyó como se debería. También me importó destacar la irrupción de las poetas mujeres a partir de los ‘80, la construcción de un sujeto poético nuevo que hacen, y que abrió el camino a dos generaciones de poetas más jóvenes. Y quise incorporar a los poetas del tango, en un gesto muy deliberado, porque creo que hay ahí formas de la poesía popular que dialogan con la poesía letrada.
-A propósito del bicentenario, ¿qué relación hay entre la poesía y la idea del estado?
- La poesía argentina forma parte de la constitución de la nación desde su independencia. Durante el siglo xix, las vidas privada y pública del poeta estaban muy mezcladas, ya sea que se estuviese contra el estado o a favor de su consolidación. A fines del xix, el poeta se autonomiza, puede hablar en primera persona de un episodio íntimo. Ahí se desprende de su confluencia con el estado. Después, las manifestaciones son múltiples: Borges en contra del estado nacionalista del ’40, del que surgirá el peronismo, Leónidas Lamborghini en contra el estado que derrocó a Perón, la poesía contra el estado criminal de la dictadura, no referencial, como la de Diana Bellesi. Este año salió un libro de Mario Sampaolessi sobre Malvinas, la primera lectura conjunta de los elementos que tenemos en el imaginario sobre Malvinas. Está incluido.
-¿Cuánto le llevó hacer el libro?
-Un año, con un equipo de trabajo, y a costa de un gran esfuerzo físico y de organización para conseguir los libros. La Argentina conspira contra una lectura ordenada de la poesía. Las bibliotecas personales son más importantes que las públicas. Finalmente, el 90% de la antología está hecha con mis propios libros.