Nota sobre la Something Else Press (no publicada)

Dick Higgins, de quien se cumplen estas semanas 10 años de su muerte, es probablemente más conocido como poeta concreto, como pionero del happening, como teórico del arte, como músico e incluso como cineasta, pero fue seguramente con su editorial, la Something Else Press (SEP), con lo que mejor logró expresar lo más propio de su trabajo.
Entre 1963 y 1976, la SEP publicó casi un centenar de libros claves en varios ámbitos, como las primeras ediciones del Almanque Dada, de Richard Huelsenbeck, y de Ser Norteamericanos, de Gertrude Stein, la Antología de Poesía Concreta, de Emmett Williams, las Anotaciones, de John Cage (de quien Higgins fue alumno), La serpiente de papel, de Ray Jonshon, Exploraciones Verbi-Voco-Visuales, de Marshall McLuhan, Notas sobre coreografía, de Merce Cunningham, el Cumpleaños de Jefferson, del mismo Higgins, la Descripción de 246 nubes, de Dieter Roth, así como obras de Robert Fillou, Eugen Gomringer, Daniel Spoerri, Wolf Vostell, Topor, o Allan Kaprow.
Además, entre 1966 y 1968, la SEP también publicó y envió por correo una veintena de panfletos, la mayoría de ellos de apenas diecises páginas, de, entre otros, Cage, Claes Oldenburg, George Brecht o David Antin. Lo que Higgins llamaba panfletos eran, en realidad, los guiones de lo que inmediatamente serían las primeras performances realizadas en los Estados Unidos.
“La SEP fue una de las aventuras más radicales, no solamente en el mundo de la edición de arte, sino también en el mundo del arte en general. Todavía hoy no se ha vuelto a ver algo parecido”, señaló el crítico francés Christian Xatrex. Higgins explicaba así el origen del nombre de su editorial: “cuando se le pregunta a alguien en qué está trabajando, lo más probable es que simplemente conteste que está trabajando en algo. Nadie dice que está trabajando en algo importante, o en algo poco importante. Nadie piensa: ahora voy a hacer algo bueno, ahora voy a hacer algo mediocre. Siempre es: estoy trabajando en algo (something else)”.
En el origen de la SEP hubo una pelea entre Higgins y el pope del movimiento Fluxus, George Maciunas. Maciunas se había comprometido a publicar una obras de Higgins, y fue porque nunca lo hacía que Higgins decidió crear su propia editorial. Pero también hubo diferencias a la hora de entender el trabajo con los libros. “La ediciones de Maciunas eran baratas sólo en la medida en que tuviésemos tiempo para hacer el trabajo nosotros mismos. Pero cuando había que hacer grandes cantidades empezaban los problemas. Además, la confección y los formatos de los libros impedían que tuvieran una difusión importante. Los disfrutaban unos pocos privilegiados, pero no enriquecían la experiencia común. Yo me propuse hacer libros diferentes, que pudiesen venderse en cualquier lado”, dijo Higgins.
En la idea de muchos, el principal mérito de Higgins fue el de acercar textos muy provocativos, poco convencionales, a lectores nuevos e inimaginados.
En relación con Maciunas y quienes lo rodeaban, Higgins también desconfiaba de la posición “demasiado utopista” de algunos miembros de Fluxus, que parecían concebir las cuestiones sociales y estéticas pensando “metafóricamente, en los modelos de los diversos grupos y partidos políticos de la Unión Soviética de los años 20’”.
Un poco para superar esa noción de vanguardia demasiado anclada en los movimientos históricos de ruptura, Higgins terminó desarrollando el concepto de lo intermediático, que expuso en su ensayo Intermedia. El concepto daba cuenta de los nuevos proyectos estéticos que no respetaban ninguna especificidad de género ni de medio. En lugar de reivindicar una pureza de medios, se expandían sobre territorios comunes a los diferentes modos de expresión. El término “intermedia”, dijo Higgins, lo tomó de Coleridge, que lo había utilizado a principios del siglo XIX.
“El concepto lo fui desarrollando a medida que buscaba una base común a la poesía concreta, al happening, a los eventos, la sound poetry y otras manifestaciones que nos parecían importantes. En 1966, cuando lo empleo por primera vez, la idea ya estaba en el aire. Si no hubiese sido yo, habría sido otro. Pero unos años antes, cuando empezamos a reflexionar sobre eso, todavía formaba parte del futuro”, señaló Higgins.
La SEP fue para Higgins, seguramente, su proyecto estético por excelencia. A la hora de definir de qué obras priorizar la publicación, no le satisfacía que los textos que evaluaba fuesen “experimentales” o “vanguardistas”. Otras editoriales podían ocuparse de publicar ese material. Debían ser, en su tensión, textos intermediáticos.
La enorme influencia de la SEP sobre los hoy llamados libros de artistas ha sido revisada en varios trabajos especialmente dedicados a analizar el proyecto de Higgins. También se le han dedicado una veintena de exposiciones importantes en todo el mundo.
La SEP se disolvió después de haber empezado a publicar algunos libros que, sin dejar de ser innovadores, no podían ser considerados intermediáticos, como un texto sobre jardinería y otro sobre hongos silvestres. “Si hubiésemos seguido publicando cosas de ese tipo, seguramente habríamos sido reconocidos como una pequeña editorial que logra seguir adelante. Yo prefiero pensar que la importancia de la SEP es mayor así, habiéndose disuelto, que la que tendría si hubiese seguido publicando esas últimas cosas”, dijo Higgins.